Caso Rosa: lo que no se dijo en la cobertura de noticias sobre el abuso sexual
Reina Isabel Velásquez
Los medios de comunicación tienen un rol, responsabilidad y el reconomiento de la sociedad, ante la situación de derechos humanos que viven las niñas, niños y adolescentes. Los periodistas para ejercer su profesión, necesitan acceder libremente a la información, para dar seguimiento a aquellas situaciones que violentan los derechos humanos.
Una noticia bien enfocada sobre el abuso sexual puede propiciar solidaridad con las víctimas y mostrar responsabilidades del Estado, la familia y la comunidad y pistas para proteger a las niñas, niños y adolescentes de la violencia sexual.
En el reportaje periodistico sobre la denuncia de una nueva situación de abuso sexual en contra de la adolescente “Rosa”, la redacción de los reportajes
- Pone en duda la justeza de la denuncia realizada en 2002 y con ella la palabra de la niña. En las noticias, se reafirma el concepto de que las niñas y niños abusados sexualmente mienten, cuando se sugiere que el abuso sexual por parte de una persona de Costa Rica, no ocurrió.
- Se hace referencia la situación y no a las consecuencias del abuso sexual a corto, mediano y largo plazo en la vida de las niñas, niños y adolescentes especialmente la indefensión y la disociación lo que denota una falta de investigación de estas aristas con especialistas.
- El enfoque noticioso deslegitima la medida de protección especial (aborto terapéutico), para preservar la vida de la niña.
- No se responsabiliza de manera contundente al agresor. Esto evidencia que el interés superior de la niña, no es referente en nuestra sociedad y particularmente en la cobertura periodística.
- En Nicaragua el 74% de los hogares donde la jefa de familia es una mujer, las niñas y niños viven en extrema pobreza. Muchas mujeres son obligadas a ejercer la maternidad solas debido a la irresponsabilidad paterna o por la violencia. Ellas son también vulnerables ante la figura masculina que supuestamente ofrece protección a ellas y a sus hijos y muchas de ellas por su historia tienen limitaciones para reconocer factores de riesgo. En el articulo no se visibilizan las consecuencias del abuso sexual en las familias y en la madre de “Rosa”.
- Frente a la situación de abuso sexual que ha vivido la adolescente “Rosa” y otras niñas, el medio omite referirse a la responsabilidad del Estado encargado de brindar protección especial. A pesar de que en abril del 2006 se aprobó la Política de Protección Especial a Niñas, Niños y Adolescentes, el Estado nicaragüense no ha destinado los recursos necesarios para atender a unos 600 mil niñas y niños que según la CODENI, necesitan medidas de protección especial para el resguardo de su integridad física, psicológica y sexual. La propuesta de inversión del Grupo Alianza establece que el garante debe destinar unos 25 millones de dólares para la aplicación de medidas de protección especial1 .
- La noticia responsabiliza a la Red de Mujeres contra la Violencia y las organizaciones de la sociedad civil de los hechos actuales, sin un enfoque de exigibilidad de la protección especial y la responsabilidad social compartida entre el Estado, garante de los derechos de la niñez, la sociedad civil, la familia y la comunidad.
- No se analizan los aportes realizados por las diferentes organizaciones que trabajan a favor de las mujeres y la niñez que acompañan y atienden a niñas, niños y adolescentes en situación de abuso sexual en todo el territorio nacional, así como los esfuerzos que se han realizado para hacer visible la problemática de violencia sexual, las consecuencias de ella en la vida de las personas y las pistas para su pertinente abordaje por parte de los medios de comunicación.
- El periodista no es autocrítico sobre el impacto que este tipo de cobertura periodística pudo haber tenido en la vida de la adolescente “Rosa” y las niñas que viven abuso sexual.
- El derecho a acceder a la justicia es otra de las aristas que el periodista no aborda. Uno de los grandes problemas que enfrentan las víctimas de violencia sexual es la falta de este acceso. El análisis en el Poder Judicial de 1,077 sentencias sobre casos de violencia intrafamiliar arrojó que el 94.65% de las víctimas de orden sexual son mujeres y niñas. Los delitos más denunciados son violación (62.62%), lesiones físicas (44%), lesiones psicológicas (25.28%, abusos deshonestos, (15.54%), homicidio (15.12%), homicidio (15.12%) y estupro (14%)2. Otra investigación realizada por el Centro de Mujeres Ixchen, enfatiza que el 99% de los casos de violencia sexual quedan en impunidad porque el jurado declaro inocentes a los imputados. Uno de las críticas realizadas por la ciudadanía, en años anteriores es que cuando había sospechas o denuncias de abuso sexual en las escuelas, se trasladaba a los maestros abusadores a otras escuelas, sin pensar en la protección especial de la niñez.
Un enfoque noticioso que no demuestra estos aspectos, genera en las víctimas de abuso sexual, una profundización de la indefensión, baja autoestima y del valor que se necesita para hacer denuncias. También produce un incremento del temor a que su testimonio no sea creído, las expone a la estigmatización, a sentirse solas y sin apoyo social.
Los medios de comunicación y periodistas deben centrarse en el interés superior de “Rosa” y las niñas y adolescentes que han vivido situaciones de abuso sexual. Por interés superior de la niña entendemos todo aquello “que favorezca su pleno desarrollo físico, psicológico, moral cultural, social, en consonancia con la evolución de sus facultades que le beneficie en su máximo grado”.
Las y los periodistas y los medios de comunicación, tienen una oportunidad en el marco de este contexto de visibilizar los roles y responsabilidades del Estado, la familia y los vecinos para garantizar que las niñas, niños y adolescente no vivan situaciones de violencia sexual.
Es necesario darle seguimiento a los casos de abuso sexual, para fiscalizar si el Estado y particularmente el Ministerio de la Familia propician medidas de protección especial y si están trabajando articuladamente para dar respuestas. La mayoría de las situaciones de abuso sexual que viven las niñas, niños y adolescentes del país, ni siquiera llegan a los medios de comunicación. Las chavalas y chavalos que viven violencia señalan que les genera sentimientos de temor, inseguridad y daño “porque nos pueden golpear o abusar”, “estoy con ganas de quitarme la vida”, “triste, afligida me siento como si no fuera persona” son sólo algunas de las opiniones expresadas en una consulta realizada por CODENI3.
El responsable de la situación de abuso sexual a la que ha estado sometida la adolescente “Rosa”, es su agresor. El Estado debe realizar las investigaciones y gestiones necesarias que permitan establecer las sanciones penales a los agresores sexuales de las niñas, niños y adolescentes.
Las niñas, niños y adolescentes que están sometidos por personas adultas a situación de abuso sexual, se están quedando solos y en silencio sufriendo las consecuencias de la violencia sexual. La atención a niñas, niños y adolescentes en situación de abuso sexual requiere atención especializada. La niña “Rosa” requiere un equipo multidisciplinario que le acompañe en el proceso de atención y reconstitución de su ser.
Las organizaciones que trabajan a favor de la niñez y las mujeres deben utilizar un lenguaje concreto y específico para señalar las medidas que se deben propiciar para la restitución de derechos de la niña Rosa y las niñas victimas de abuso sexual; y propiciar una corriente de opinión en los medios de comunicación que desde un enfoque educativo e informativo, aborde la situación de abuso sexual, poniendo en el centro a las niñas y los niños,.
Esta situación que viven miles de niñas y niños en nuestro país, debe servir para hacer reflexionar a las organizaciones de la sociedad civil, Estado, vecinos, madres y padres de la necesidad de actuar desde una posición de respeto a los derechos de niñas, niños y adolescentes en un marco ético y de responsabilidad social compartida.
La autora es psicóloga y subdirectora del Centro Dos Generaciones
1 - Dos Generaciones. Nicaragua un país de niñas, niños y adolescentes. 02 de agosto de 2007. Documento interno de trabajo.
2 - CENIDH. Informe anual Derechos Humanos en Nicaragua. 2006.
3 - CODENI. Que sentimos y pensamos las niñas, niños y adolescentes ante la violencia que vivimos. 2003.